Ser No Binarie
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| Arturo y Lu Peláez // Foto: baúl de los recuerdos |
Carta a mi peque interior
Te escribo porque he pensado mucho en ti, en aquellas preguntas que te haces, el porque te obligan a ponerte cierta ropa y no te permiten hacer ciertas cosas. Ojala tuviera todas las respuestas, lo que sí puedo decirte es que no es tu culpa.
No es tu culpa que no te guste usar vestidos y que sientas mayor comodidad con shorts, pantalón y tenis porque te gusta jugar futbol, estar en los juegos, andar en bici, en patines o simplemente correr de aquí para allá. No es tu culpa sentir frustración cuando te obligan a usar color rosa y te imponen a comportarte de cierta manera bajo el mandato de “porque eres niña” y te ponen el pretexto de que no puedes usar el color azul que tanto te gusta porque es “para niño”. No es tu culpa parecerte tanto a papá y sentir tal afinidad, que quieras imitarlo en todo. No es tu culpa que no te gusten las muñecas y juguetes que socialmente dicen son “para niñas” y que prefieras jugar con carritos, o con un balón, o pretender ser detective y preguntar todo lo que se te ocurra intentando ser como esos personajes de los programas que ves con papá y que tanto disfrutamos.
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| Lu Peláez // Foto: Arturo Peláez |
No es tu culpa no entender porque critican a papá al saber que es él quien guisa, quien se pasa las tardes haciendo tareas contigo, que hace esos quehaceres domésticos que supuestamente sólo hacen las mujeres. Sin darse cuenta y tal vez sin saber, te enseñó con sus acciones, que otras masculinidades son posibles, fuera de la sociedad hegemónica, si ya sé, palabras raras, sólo quédate con la parte de que papá no era "mandilón", sólo era un ser humano funcional siendo papá. Tampoco es tu culpa el divorcio de papá y mamá. Y sobre todo, no es tu culpa cuestionar tu género porque no te identificas con todo eso que te dicen que es “ser niña” pero tampoco te identificas del todo con lo que dicen que es “ser niño”. La buena noticia, es que, ahora sé que esos cuestionamientos tienen un porque y significa que somos una persona no binarie… ¿Qué es esto? Pues, justo eso, que estamos fuera del binarismo, que no somos ni mujer, ni hombre, puede que tengamos un poco de ambos géneros o de ninguno, simplemente somos una persona…o incluso algo más divertido, un ente habitante del planeta tierra.
Te digo esto para darte la tranquilidad de que sólo eres une niñe queriendo disfrutar de esta etapa y me encantaría poder decirte que con el tiempo todo mejora, y de alguna manera sí, sin embargo, también hay momentos muy duros en nuestra historia, pero descuida, hasta donde recuerdo tuvimos una infancia feliz…salvo los detalles de los que ya hablamos. En la adolescencia las dudas se mezclaron con las perdidas. Primero falleció el abuelo y nos dolió muchísimo, tanto, que nos aislamos y construimos un mundo aparte del resto, donde sólo estábamos tú y yo. Luego se fue la bisabuela. Años más tarde la abuela - nuestra mami Coca- , poco después papá, y fue el inicio del acabose. Por años me sumergí en ese mundo aislado, queriendo escapar del exterior y te hice a un lado. Perdóname, no fue con la intención de olvidarte, simplemente me atrapo el adulto centrismo, creando un abismo entre lo que tenía que hacer y los sueños que alguna vez compartimos. Te lo platico sin poder mirarte del todo, una parte de mí sentía que tenía que cuidarte, pero no estabas a salvo de mí. A veces el deseo de seguir adelante estaba ausente. “La vida sigue” me decía, y lo hacía tratando de convencerme de eso, pero había instantes en que no quería que siguiera. Estando sin estar, no podía ni siquiera recordarte. Sabía que en algún lugar estabas, seguramente sin entender nada de lo que estaba ocurriendo. Había ocasiones en que quería gritar, pero la voz no me salía, sólo me desgarraba en silencio.
Sé que se calla porque hablar significa asumir los miedos y yo tenía muchos miedos acumulados. Puede que aún tenga algunos, pero si te los comparto, es porque de niñe se sabe sonreír, no es que después de la niñez no se sonría, pero las cosas se complican, o nos las complicamos y egoístamente es que te busco, para hacerlo de nuevo, con esa capacidad de asombro que teníamos y hace tanta falta en estos momentos. Al respecto, también quiero hablarte de una palabra que al inicio me causaba muchísimo miedo, y es que la asociaba con peligro, a temer incluso con perder la vida, porque admitir que lo eres, te pone en el blanco de las burlas, de la señalización, de la violencia y pues ¿Quién quisiera ponerse a propósito en ese lugar? Es una identidad que en tu época no tenía visibilidad, ni siquiera existía esa palabra para nombrarse, y la información existente es relativamente reciente, aunque nuestra existencia ha estado desde siempre, y bueno, ahora te puedo decir, que esa sensación de incertidumbre, de ser diferente, de no encajar, pues tiene un nombre, que somos una persona trans, es decir, una persona que no nos identificamos con el género que nos asignaron e impusieron al nacer. Me hubiera gustado desde la infancia tener la libertad de presentarnos con otro pronombre. Con el adecuado. Tranquiliza un poco saber, que el mundo va cambiando, que se está desmitificando, quitando estigmas y estereotipos, puede que no a la rapidez que se quisiera y aún falta mucho, pero en este momento la única certeza que tengo es la de poder decirte que aunque nos habían dicho que sólo existía una sola forma de ser, no es cierto. Nuestra vida ha sido un camino con tropiezos para traernos justo aquí. No sabíamos cómo poner en palabras lo que nos estaba ocurriendo, pero hoy si, somos una persona trans-masculine no Binarie. Ya no somos ese bicho raro aislado que quería buscar su hogar como E.T. Somos parte de un grupo de bichos raros que forman una tribu trans súper poderosa, diversa y tan inmensa como los colores del arcoíris, con todo y el infinito de posibilidades existentes.
¿Qué sigue ahora?
Exactamente, no lo sé, pero saber quiénes somos, reconocernos y poder nombrarnos ya es un respiro, y reconciliarme contigo, es recuperar la espontaneidad de esa etapa, del pensamiento mágico, de creer que se puede ser sin miedo y tomar desde ahí el coraje para seguir caminando, no a pesar de ti, sino a raíz de ti y darnos la oportunidad de ser la persona que siempre hemos sido.



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