Los sinsabores de la marcha del orgullo LGBTI+ 2022

Ángel de la independencia, Reforma; CDMX// Foto: Lu Peláez

En la CDMX se realizó la 44 edición de la marcha del orgullo LGBTI+ iniciando en el ángel de la independencia avanzando por avenida  paseo de la Reforma hacia el zócalo capitalino. Éste año,  tuvo como lema principal un alto a la violencia hacia las mujeres de la diversidad y a los discursos de odio. Y ¡las calles son nuestras! 

Los sinsabores de la marcha del Orgullo LGBTI+

Escribo ésta crónica en medio de una maraña de emociones agridulces. Por un lado la alegría de ver a tanta gente tomando las calles (aunque eso dispare mi fobia a las multitudes, pero eso es otro asunto). La gran cantidad de personas ocasiono que se volviera toda una odisea encontrarse con las amistades, que una vez que se veían se abrazaban con gran alivio. Y por otro lado el descontento por la des-organización de la marcha. La cual inició con la molestia de la impuntualidad. La pregunta obligada entre les asistentes era ¿Por qué no inicia la marcha, que esperamos? El ambiente era de  hartazgo por el retraso bajo el inmenso rayo de sol, entre cientos,  miles de personas que queríamos estar lo más cerca posible del ángel donde se encontraban, tras unas vallas metálicas,  las personas que darían el banderazo de salida. La respuesta no se hizo esperar, a quien se esperaba era a la jefa de gobierno de la cdmx. Las reacciones tanto dentro como fuera de las vallas fueron varias. Una mezcla de rabia, incertidumbre y uno que otro aplauso. ¿Qué tiene que hacer la jefa de gobierno abriendo la marcha lgbt+? Era el eco de las personas que me rodeaban y lo mismo que me preguntaba. Entre las tantas voces a mí alrededor no alcanzaba a distinguir con claridad lo que decían las personas que tomaban el micrófono. Trate de acercarme un poco más. No logre avanzar mucho, pero mientras lo intentaba oí “La marcha es nuestra” seguida de vítores y el grito al unísono de ¡Vámonos, vámonos! A la distancia pude distinguir a Natalia Lane que le daban un micrófono, casi al tiempo que le daban otro a quien se esperaba desde horas atrás. Que coraje cuando notoriamente le apagaron el micro a Natalia para escuchar a la jefa de gobierno presumiendo su “gran ciudad de derechos”. Fue perceptible la indignación de Natalia al pedirle a manera de exigencia que no se fuera  para que escuchara el pronunciamiento por el cual, se le invitó. Mismo que lamentablemente se perdió entre gritos y abucheos de quienes esperaban desesperadamente ya iniciar con la marcha. El mensaje fue claro, se debe callar, lo que se debería gritar. Da rabia, y duele muchísimo la indiferencia del estado y de la sociedad, de personas incluso de las mismas poblaciones de la diversidad, que lo único que les importaba era ver a quienes venían en los carros alegóricos. A los cuerpos bien ejercitados semidesnudos que bailan al ritmo de la canción del momento. Desmoralizante que no hay respeto por el dolor ajeno, ni por sus heridas, ni siquiera existe una intención de escucha ¡QUE FUERTE! 

Foto: Lu Peláez

El banderazo se había dado, pero nadie se movía. Ya no podía más, estaba a punto de un ataque de pánico entre tanta gente, así que como pude, empecé a moverme. Desistí de realizar la cobertura de la marcha en parte por la falta de señal debido posiblemente a la saturación de las redes, también porque no se veía para cuándo podrían avanzar los contingentes. Decidí hacer mi propia marcha, la primera asumiéndome como persona Transmasculine No Binarie y con todos los sentimientos encontrados a flor de piel. La pésima señal también influyó en que no me fuera posible encontrar a unas amistades que sabía andaban en algún lugar de Reforma. Hice el recorrido en solitario buscando los espacios de menos afluencia de personas. 

¡Lo dulce!

Foto: Lu Peláez

Quiero destacar que en mi caminar pude observar personas disfrutando el estar ahí, pancartas de apoyo a sus familiares, letreros de primeras veces saliendo con orgullo de ser quienes son, parejas sin miedo a demostrar su afecto en público, mamás dando abrazos llenos de cariño. Al respecto, me detuve a tomar una foto, justo a una mujer con una cartulina de “abrazos de mamá”, después de agradecerle la foto, se me acercó con los brazos  abiertos, quienes me conocen saben que me cuesta mucho permitir el acercamiento de personas que no conozco, pero la mirada y su mano al contacto con mi brazo de la mujer, fue  tan cálida, que sin pensarlo permití que me abrazara. Fue un gesto tan significativo y afectuoso que me conmovió casi hasta las lágrimas. Llámenme loco, pero no dejo de pensar que me detuve  precisamente con esa señora por una razón, y es que de alguna manera mi padre o mi abuela, desde donde quiera que estén, la pusieron en  mi camino justo cuando más necesitaba un abrazo y contención para no colapsar emocionalmente. No tengo idea de quien sea, pero ¡gracias! Eso me dio la fuerza para seguir caminando y la confianza para tomar algunas fotos. 
Foto: Lu Peláez

Durante el recorrido vi varias personas, en diferentes puntos, regalando botellas de agua a quienes pasábamos a su lado, me tocaron tres, por cierto. Lo cual me devolvió un poco la esperanza en las personas. Mi trayecto lo terminé en el zócalo donde ya se encontraban muchas personas cerca de los dos templetes escenarios  colocados en la plancha del zócalo.

  

¡Lo agrío!

“Pero porque tantas lenchas, ya tuvieron su marcha, qué más quieren, que nos dejen nuestra fiesta”  palabras más, palabras menos, que escuché no una, sino en varias ocasiones, de hombres cis gay, aludiendo que era su día. Personas señalando despectivamente a mujeres trans que no tienen el cispassing “adecuado” para cumplir con sus expectativas. 

Foto: Lu Peláez
Con todo que las personas tienen derecho a buscar su sustento, no entendí porque tantos puestos ambulantes por doquier, no sólo obstaculizando el paso, también violentando. Se decía que habría elementos de seguridad pero ¿Dónde? Al menos en el tiempo que estuve fueron contados los que pude notar. 

Foto: Lu Peláez


Foto: Lu Peláez

¡Lo amargo!

La marcha es para decir con orgullo quienes somos. Sí, puede ser festejo, puede ser celebración, pero debe ser demanda, exigencia de justicia y memoria de quienes ya no están, pero ¿Dónde quedó eso? Donde quedó la protesta para visibilizar las necesidades de las víctimas y sobrevivientes de intento de feminicidio, de transfeminicidio; la exigencia para tener el derecho a la identidad de infancias y adolescencias trans, binarias y no binarias; el reconocimiento de las identidades no binarias; el respeto a todas las identidades; la no criminalización de las personas que viven con VIH; el reconocimiento al trabajo sexual; mostrar las problemáticas de las personas de las disidencias en situación de calle; la atención hacia las personas migrantes LGBTI+; evidenciar las violencias sistemáticas del estado que sólo finge ser amigable con nosotres.                Es lamentable leer en redes que contingentes se fueron dispersando, separando y que tuvieron que irse sin poder marchar sufriendo violencia por otras personas, por la falta de fluidez. Que personas fueran lesionadas por la falta de seguridad y medidas para tener la distancia adecuada entre los carros alegóricos y las personas que iban caminando. Vergonzoso que se presuma que es una ciudad de derechos cuando no lo es, que le apaguen el micrófono a una activista, luchadora social que literalmente ha expuesto su vida por las poblaciones LGBTI+ y que fue victima de un intento de feminicidio. Deplorable que en una marcha de la diversidad se tuviera que esperar a una mujer que representa al estado para poder iniciar. ¿De qué manera se puede protestar contra el estado cuando se le permite protagonizar la marcha? ¡Carajo! Detestable que una marcha del orgullo la encabecen las embajadas, que sean más visibles las marcas  y que las personas de la diversidad sigamos siendo vistas como “monitos de feria” que  ocupan para sus fines capitalistas y que solo les sirven en junio. Sepan que vivimos y resistimos todo el año. La inseguridad que se vivió durante la marcha es producto de la pésima organización, tanto por los comités como por parte del estado que fuera de garantizar la seguridad de les asistentes, dejan un claro descontento. ¿Cuáles son sus verdaderos intereses? Porque queda claro que garantizar los derechos humanos de las disidencias sexuales no es su prioridad. 

Foto: Lu Peláez



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